Main Content

Sintonízate con él

  1. Aprende cuándo dar apoyo

    Nunca es fácil ver a un ser querido pasar por dificultades, mucho menos a tu propio niño. Puede ser tentador querer neutralizar sus emociones inmediatamente, pero tratar de obtener respuestas razonables de un niño mientras se siente abrumado rara vez es productivo. Ofrece consuelo y apoyo en el momento y sé paciente. Podrás identificar cuándo es el momento adecuado para volver a mencionarlo.

  2. Sintonízate con lo bueno

    Escuchar las cosas que hacen feliz a tu niño es tan importante como escuchar las cosas que son desafiantes. Cuanto más se acostumbre a abrirse, más fácil le será tener conversaciones productivas y más aprenderá sobre sí mismo. Hablar y reconocer sus logros le enseñará que su arduo trabajo y esfuerzo pueden ser la diferencia.

  3. Piensa en el futuro

    Antes de hablar con tu niño, dedica unos minutos a pensar en las posibles reacciones que pudiera tener. Esto ayudará a garantizar que estés preparado para el momento y que tus reacciones a las respuestas que te parezcan desafiantes permanezcan controladas. Reaccionar con enojo, juicio o desaprobación puede dañar gravemente la confianza que deseas construir en él, así que mantén la calma, escucha y procesa la información que están compartiendo antes de responder.

  4. Haz preguntas abiertas

    En lugar de decir algo como: "Dime cómo te sientes con respecto a x", comienza haciendo una pregunta como "¿De qué hablaron tú y tus amigos hoy?" o "¿Qué hay de nuevo en la escuela?" A menudo es mejor concentrarse en hacer preguntas que puedan darte pistas o en guiarlo hacia las respuestas que deseas obtener en lugar de hacer declaraciones o hacer preguntas directas.

  5. Intenta escuchar en vez de solucionar

    Es tentador querer solucionar el problema que tu niño está enfrentando. Recuerda que, en ese momento, probablemente solo quiera que lo escuches. Trata de concentrarte en responder con cosas como "Eso suena muy difícil" o "¡Tu reacción es la correcta! Eso molestaría a cualquiera". Si sientes que lo que tu niño quiere es ayuda, puedes preguntarle amablemente y sin juzgarlo: "¿Quieres mi ayuda o simplemente necesitas desahogarte?" o "¿Qué te gustaría hacer o cuál crees que sería una forma para tratar de solucionar esta situación?"

  6. Intenta no tomar las cosas personales<br>

    Es posible que tu niño diga algo hiriente mientras te habla, ya que las emociones confusas a menudo se manifiestan como enojo. Si eso sucede, trata de no tomarlo personal y, en cambio, concéntrate en comprender lo que realmente le está sucediendo. También es importante que le establezcas parámetros en relación a cómo expresa su emoción para que no suene irrespetuosa. Esto será importante y útil para él no solo en casa, sino en todas partes. Explícale que hay consecuencias por la forma en que uno actúa y en cómo se trata a los demás y que es es esencial que todos seamos cuidadosos y comprensivos cuando hablamos con otros.