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Lee entre lineas

  1. Sé consciente de sus estados de ánimo

    Puedes iniciar una conversación cuando tu niño no quiere hablar o no sienta ganas de participar. Si eso sucede, está bien no iniciar la conversación. Es posible que tu niño no esté listo para hablar en ese momento, pero eso no significa que no querrá que se vuelva a hablar del asunto en el futuro.

  2. Adáptate

    Los niños y adolescentes a menudo prefieren entrar y salir de conversaciones sobre sus sentimientos. Si tu niño cambia repentinamente de tema, eso no significa que no puedas volver a esa conversación en otro momento. No intentes acabar todo el tema en una vez; deja la puerta abierta para futuras conversaciones.

  3. Conoce las pistas físicas

    Ponte atento/a a las señales que indican que tu niño podría estar pasando por algo difícil. Estas señales incluyen:

    • Cambios en sus hábitos, como en las comidas, sueño, cuidado personal o socialización.
    • Dificultad o descuido en la atención a su persona, su higiene personal, etc.
    • Irritabilidad o cambios de humor extremos.
    • Parecer mucho más temeroso y / o evitar ciertos entornos, situaciones o interacciones sociales por completo (como evitar la escuela).
    • Consumo de drogas o alcohol, especialmente cambios en los patrones típicos de consumo.
    • Enojo o peleas, de repente no se lleva bien con los demás.
    • Aumento de comportamientos imprudentes, impulsivos y fuera de control.
    • Disminución del rendimiento escolar.

  4. Busca la opinión de otros

    Es importante prestar atención a la opinión de otras personas sobre la vida de tu niño. Pregunta a gente en quien confíes: sus maestros, miembros de la familia y entrenadores para escuchar su perspectiva, ya que ven a tu niño en situaciones con los que quizás no estés familiarizado. Saber que tu niño puede haber expresado tristeza o frustración en la escuela puede facilitarte la tarea de ayudarlo a superar los desafíos que enfrenta.

  5. ¿Qué hacer después de una conversación con tu niño?

    Tómate unos minutos para evaluar tus propias emociones. Está bien si te sientes preocupado o enojado. Si es necesario, busca ayuda para ti mismo. Cuando te sientas preparado, tómate un segundo para decirle a tu niño que te da gusto que se haya abierto contigo.