Main Content
  1. Busca una oportunidad natural

    Las conversaciones cotidianas con tu niño pueden convertirse fácilmente en conversaciones sobre su bienestar emocional. A veces, ni siquiera es necesario mencionar directamente el bienestar emocional. Por ejemplo, si comparte contigo algo que está sucediendo con un amigo o compañero de clase, puedes preguntarle cómo se siente él/ella ante esa situación, o si ha experimentado algo similar. Los niños también pueden pedirle a sus padres o cuidadores que les cuenten sus propia historias en las que enfrentaron malestar o confusión. Si eso sucede, no cambies de tema: sé abierto y honesto acerca de tus propias experiencias en situaciones relevantes e invítalos a responder con las suyas.

  2. Mantenlo casual

    Preguntarle al niño cómo se siente no tiene que suceder en un momento o lugar en particular, y no debe sentirse como "la gran cosa." De hecho, casi siempre es mejor si comienzas la conversación cuando están pasando tiempo juntos o compartiendo una actividad que el niño disfruta. Pueden hablar en camino a algún lugar, incluso si es por solo unos minutos, o mientras preparas la cena. Hazlo informal y relajado: trata de no establecer expectativas de que la conversación deba ser larga o intensa, y haz preguntas abiertas para mantener la conversación fluida, en lugar de recibir solo respuestas de sí o no.

  3. Inicia con un panorama amplio

    Cuando se trata de iniciar conversaciones sobre sentimientos, ir poco a poco siempre es mejor. Una excelente manera de iniciar una conversación más amplia sobre sus sentimientos es hacer que tu niño mencione algo que le sucedió durante el día y que lo sintió maravilloso, y luego otra cosa que haya sucedido que lo sintió escabroso, y la razón por la que tuvo esos dos sentimientos: como rosas y espinas.

  4. Crea un hábito

    Hablar con tu niño con regularidad no solo fortalecerá tu relación con él/ella, sino que también hará que sea mucho más fácil ayudarle a superar desafíos cuando surjan. Adquiere el hábito de hablar con tu niño sobre emociones diversas. Recuerda: nadie lo conoce como tú, por lo que sabrás cuándo es el momento natural y cómodo de iniciar estas conversaciones. Confía en tu instinto.

  5. Trata algo diferente

  6. Comparte tus experiencias

    Compartir tus propios pensamientos y sentimientos con tu niño es tan importante como escuchar los suyos. Estas conversaciones son una oportunidad para demostrar formas de reconocer e identificar sus sentimientos; por ejemplo, puedes decir algo como: "Me sentía frustrado por ..." o "Estoy muy emocionado por ..."